Overblog Todos los blogs Blogs principales Política
Edit post Seguir este blog Administration + Create my blog
MENU

Contraseña: "Con libertad no ofendo ni temo"

Publicidad

la aventura de escribir

 

La aventura de escribir.

 

No se tiene la obligación de escribir. Se tiene la tentación.

Escribir no es un deber vital, como respirar. Ni siquiera como afeitarse que apenas es una función de aseo, cuando la moda lo pone en sus listas de recomendables.

Escribir es por definición innecesario, pero es difícil eludir la tentación a pesar de que ya sabemos que es un ejercicio casi suntuario, más comparable a un acto de narcisismo inconsciente, que a un intento de comunicación.

Trascender sería el móvil oculto, como intentar reproducirse, sin preguntarse el porqué. Posé, si se quiere, un atractivo similar al impulso sexual puesto que el deseo  de decir algo se despierta o no.  Un reflejo activado al paso de un pensamiento que pudo haber sido su contrario. Lo importante es que aparece el estímulo, las ganas de ser  diciendo, de existir por escrito.

Existir como acto de voluntad propia. Eternamente.

A partir de aquí y ahora ser lo escrito; para siempre. Volverse texto en forma irreversible. Texto palpable, tangible, visible, discutible. Un texto, quizás breve, falso o verdadero, sensual si el escritor quiere y que a la vez podrá ser enigma, misterio y todo aquello que no puede ser por razones de espacio y tiempo. El yo escritura es más que el yo circunstancia. Es la suma de todos los yo posibles, de ser materia pasa a ser esencia. Escribir es inventarse a sí mismo a imagen y semejanza de todos aquellos que reciban el mensaje. Puede el autor agregar fragancias, colores, virtudes, fuego y cuando lo decida puede mezclar los elementos al capricho. Y al que no le agrade que no lea.

Rápido, despacio, flores, chimeneas, industria, ritmo, revolución. Sacar y poner ceros en las columnas que se quiera, toda queda permitido

La escritura autoriza cambiar todo lo que sea necesario cambiar.

Dicho lo que tenía que decir con respecto a la escritura, se me oscurece la piel y me vuelvo afro negro.

Podría escribir que pertenezco a la raza blanca y quedaría entonces, del otro lado del mostrador. Pero el color es un detalle sin importancia en Guinea.  Para los curiosos que nunca faltan: mi acento de Buenos Aires se explica simplemente, porque compartí la cama con una argentina que cantaba tangos tristes y arrabaleros en Conakry

Un lugar donde también llegan turistas y funcionarios diplomáticos y donde hasta hay bauxita y diamantes. Me transformo entonces en nieto de un propietario de minas de diamantes. Alguna vez fui joven y ya que alguna vez fui joven, probablemente estuve enamorado de alguna mujer. Siempre en forma indefinida. Es de suponer que pude ser feliz en ese momento hasta que quizás me atacaron los celos y maté a alguien que no tenía nada que ver con ella. O sí. Quizás el amante nunca murió o nunca vivió.

Quizás ese rival al que no se si maté a puñaladas, o  con balas disparadas a quemarropa por una pistola Browing 7,35 o simplemente con un martillo de dos kilos de maza era un hombre blanco, de descendencia europea y nos peleamos mas por el color que por el amor. O podría ser al revés. Desconozco la suerte final de mi rival y tampoco me importa. Lo que está más que comprobado es que sobreviví, lo que no se sabe es ¿Cómo?

Si, ¿Cómo? Porque llegados a esta altura del relato se me ocurre introducir la amnesia como recurso argumental.

Así fue que quizás tuve que darme a la fuga a algún país que no era el mío y me sentí orgulloso de mi libertad conservada atravesando fronteras que no conocía. Fronteras que nunca se enteraron de mi existencia.

El problema se vuelve complejo porque recuerdo vagamente las herramientas utilizadas para mi sobrevivencia pero no recuerdo la historia de este enigma que hoy soy.

 A veces me asalta el temor que alguien me reconozca y me acuse de actos vergonzantes o delictivos, quizás  delitos de lesa humanidad, quizás en Haití o en Rwanda. No necesito ser preciso. Por lo demás, es una posibilidad que no investigo por inútil pues tendría que hablar francés y ya se sabe que he dejado de hacerlo. Mi francés actual sólo me permite decir bonjour a todos aquellos que me buscan para vengarse.

Quizás debería pedir disculpas al padre de la novia. Un señor que juró cobrarse la humillación que les causé a los ojos del mundo cuando los dejé esperando ese día en que habíamos decidido casarnos. Yo y su hija; que ya estaba embarazada por adelantado y me multiplicó en trillizos que no me conocen.

O quizás me quedé trabajando en la Republica Dominicana, de portero, en algún hotel donde llegan viajeros a buscar novias ocasionales que luego exportan al viejo mundo como nuevos trofeos. Cargar maletas y decir gracias míster, pudo ser mi historia y ya que estamos sincerándonos, quizás tuve dos hijos con una turista rubia.

Hijos que apenas llegados a la pubertad se convirtieron en racistas malaleche y sintieron vergüenza profunda y mulata. Para escapar de su color, decidieron negarme el saludo.

Porque soy negro. Y esas cosas no se perdonan;  se perdonan las acciones modificables, pero no las culpas eternas, como el color de la piel.

Casi los entiendo… sus compañeros de escuela los molestaban con qué vuestro padre es negro, vuestro padre es negro y entonces sucedió lo inevitable: presionaron a la madre para que les consiguiera un padre más a tono con el color de los muebles.

Como se podrán imaginar el desconsuelo me echó a los caminos y estuve vendiendo cd piratas a tres euros y todavía sueño que en la realidad, quizás todo es más fácil y que mi familia inmensamente rica me sigue buscando. Para que me haga cargo de los negocios petroleros de la familia. Mi abuelo cambió las minas de diamantes por una flota petrolera. La empresa creció e invierte en toda África y ya tenemos plataforma propia.

El problema de la herencia podría ser quizás un poco conflictivo ya que no tengo testigos que me reconozcan. Si, ya sé que es el mismo guión utilizado en una película americana. Me robaron la historia. En verdad, el argumento está basado en mi caso.

Y si así no fuera, resultaría que no sólo no sé quien soy sino, que además no soy ese que no sé quién soy. Doble enigma

Puedo haber sido un extranjero depravado; violador infame y brutal, pero para estos casos sería mucho más favorable que retornara al color blanco y que me nacionalizara ciudadano europeo. Porque imagínense lo que pasaría en Austria si el monstruo Joseph Stigz fuera un negro de Senegal o de Etiopia, un negro como el que suscribe. A esta hora el ejército de la Otan habría hecho allanamientos en todos los sótanos y hormigueros en que pudieran encontrarse escondidos  mis compañeros de color.

Y ya que estamos escribiendo y como esto no es un documento, podíamos agradecer el haber nacido payos (no gitanos) y entonces nos salvamos de convertirnos en victimas del desprecio muy occidental de Hitler y sus amigotes. Como los gitanos no se adaptaban al credo vigente los metieron al fuego para purificarlos. La historia convertida en pesadilla, otra vez. Millones de semejantes fueron reducidos a un montón de ceniza. Si los nazis hubieran ganado la guerra no hubieran dejado gitanos con vida, ni siquiera para que nos adivinaran la suerte en la puerta del Metro.

Por suerte los negros no tenemos nada que ver con las canalladas nazis, pero quedan muchas más opciones para ser canallas. Pude  ser uno de ellos, uno más. Pude ser un cura del opusdei que coleccionaba fotografías de niños desnudos y que fui obligado a abandonar la iglesia porque me sorprendieron en la sacristía con un menor de siete años. Y Cristo por motivos misteriosos y en forma milagrosa me ha borrado la memoria quitándome la culpabilidad que nunca sabré si debo o no debo sentir.

No sería el único caso, milagros ocurren todos los días. Hace poco un capitán del ejército de Liberia  que combatía  la guerrilla siempre subversiva; un negro que se presentaba desnudo en el campo de batalla, con un machete en cada mano; no sólo para matar a los muertos sino  para impresionar a los vivos...Ese señor, se ha convertido por la gracia de dios, en pastor. Él, que cortaba en rodajas a sus adversarios; brazos, orejas, órganos genitales. Lo llamaban Satanás y cuando andaba de buen humor se ahorraba el trabajo de cortar en trozos a sus enemigos y solamente los decapitaba en un gesto de buena voluntad. El capitán Satanás Terror, anda ahora armado de Biblia y corbata dando sermones con gritos de aleluya.

La escritura puede emular al capitán Terror y avanzar salvajemente desnuda en busca de la victoria. La táctica dependerá de la naturaleza del objetivo. Si se quiere espantar al enemigo o jactarse de las formas. Escribir es por más datos, un intento de quitar la desgracia a los espejos rotos…y también con letras  quebrar  todos los espejos para alcanzar la desgracia infinita. Y si no se está de acuerdo con el resultado, basta con ordenar las palabras de otra manera. Unir hacia el pasado los trozos de la realidad-espejo.

Retroceder, quitar la escena anterior y entonces, todos los espejos intactos y saludables cuidarán que a nuestras vidas no llegue la desgracia.

Cuando mucho el azogue discutirá con nosotros sobre temas íntimos. Cuestiones banales y pacíficas como ¿cuantos años tenemos? Y seguros de nuestra juventud, responderemos 20. Y nos dirá: no es cierto, ya llegaste a los 60. Y los espejos y nosotros nos pondremos de acuerdo en que 45 es suficiente. Y en el acuerdo incluiremos la promesa mutua de no discutir temas sensibles como la caída del cabello.

Lo esencial de la realidad solidificada en la escritura es que el relato puede dejarse inconcluso o puede continuarse al infinito. Permite elegir: negro rico, gitano perseguido, asesinos sin fronteras, jubilado sin dientes, desocupado sin horizontes. Las diferentes categorías gramaticales pueden  combinarse y entonces es posible obtener: negros pobres, gitanos sin horizontes, jubilados ricos, colmillos de desocupado, fronteras asesinas. En fin la escritura permite matar y morir gritando aleluya.

Con papel y lápiz el hombre no solo se eterniza sino que alcanza el poder absoluto. Dueño del episodio final. Solo escribiendo se es omnipotente.

 

Juan de Mariscala

 

Publicidad
Regresar al inicio
Compartir este post
Repost0
Para estar informado de los últimos artículos, suscríbase:
Comentar este post