Contraseña: "Con libertad no ofendo ni temo"
Jaime Giménez Larrea
Sotanas presidenciales
Habría o hubiera sido, es el pasado potencial de ser. No necesariamente en su versión gramatical sino en el reino de las posibilidades.
La historia podría escribirse así. Recalco: podría o pudiera…
Una historia relámpago en tres destellos.
Flash 1
Desempleado como muchos del reino de este mundo en crisis, me sumerjo en un curso de hipnotismo suburbano gratuito y me recibo de guía espiritual. Es decir seré el que soy durante algunos instantes.
En esta nueva vida me incorporo como yo. Y como se prohíbe la desnudez me compro una sotana. Para que no me confundan con algún nudista militante.
Soy nombrado cura por Benedicto 16, el Opus Dei y monseñor Cipriani; ese señor peruano que bendice a Fujimori y que maldice a los derechos humanos porque: “Son una pelotudez”. Para probar mi vocación, mis superiores han dispuesto que en el fondo del escenario aparezcan señoritas cubiertas con hojas de parras. A quienes no les dedico una mirada, porque he hecho voto de castidad.
De aquí en adelante no podré jugar a ningún juego que tenga que ver con meter algo en alguna parte.
No es una decisión fácil ni para el Vaticano ni para el suscrito.
A mi ordenamiento asisten el señor Aznar y el sr. Tabaré Vazquez. Si no fuera por sus recomendaciones en este momento no me ordenaría como sacerdote. Pero ahora gracias al apoyo de tan ilustres personajes, me confían el rebaño de los fieles.
Soy… soy el pastor de todos mis feligreses, el párroco de este pueblo.
Soy su sacerdote, el portero del paraíso, soy quien les puede recomendar el mejor lugar desde donde ver la película.
Soy el tipo que da sermones, que tiene sexo pero que no lo usa y si lo usa es sólo en defensa propia.
Pasar camellos por el ojo de una aguja es mi profesión. Mi chamba es fácil, por eso elegí ser cura y no entreala izquierdo en el Barcelona o ministro de defensa de Ecuador.
La economía de mercado me asigna un valor igual a cero. Igual que a Camilo Torres. Tanto da que exista o que no exista.
Algunos piensan que la misa es reclame de vino tinto. Y que los curas dedicamos la vida a beber en el altar. Falso. Casi siempre. Muchos de mis colegas son abstemios y utilizan la misma técnica que las chicas de cabaret: en lugar de whisky, beben te de Ceilán.
Flash 2
Mi nuevo jefe (emperador celestial) me ordena que rece fervorosamente para que nuestra amiga Evelina se restablezca, pero las enfermedades no creen en dios y no escuchan a nadie que lo invoque. Se la lleva un cáncer y la incinera en el crematorio público antes de hacerla desaparecer. Todavía no tengo patente de curandero ni de “mano santa” pero ya he curado algunos casos de resfriados porfiados. Eso si, apelando a la técnica combinada de aspirina, tiempo y mucho té con limón. Mientras espero que se produzcan milagros comprobables, no comparto el lecho con ningún sacristán ni me masturbo en público lo que me concede los meritos suficientes para presentarme al cargo de obispo sin encontrar oposición en el resto del clero. Mi elección está asegurada ya que los señores clientes quieren una iglesia abierta las 24 horas donde acudir en cualquier momento de necesidad para hablar de abortos y condones. Como se sabe, la santa iglesia prohíbe estrictamente semejantes artimañas y artefactos.
Por esas vías indirectas que el señor utiliza para filtrar a los escépticos y seleccionar a los elegidos; se le ocurre que soy el personaje adecuado a vestir la banda presidencial de un país terminado en ay y me proporciona nuevos documentos. No seré mas Juan Inzaurralde, peón de limpieza en la iglesia del Sagrado Corazón, ya que en el mismo decreto se me nombra: Presidente de la república terminada en ay. El inventor de la “semana santa” me confía a través del espíritu santo que: A partir de este flash te llamarás Hugo, igual que el autor de “Los Miserables” y que quede claro que serás Hugo, sin ele de Lugo y se te asignarán secretarios que te ayuden y vigilen. Apenas termine este periodo de prueba se te recompensará con hábitos purpura, confeccionados a tu presidenciable medida además de cruces de oro y anillos con piedras preciosas como corresponde con tan noble investidura.
“Has de tener cuidado con el texto de la reforma agraria, no sea cosa que la gente piense que las vacas tienen ubres colectivas y que las tierras son de propiedad común”. Son órdenes santas que debo respetar. Para no cometer equivocaciones consulto con mis colegas del Mercosur que saben mucho de chamullo y revoluciones y me recomiendan que siga la tradición. Que no cambie el canto popular, porque eso: “da estabilidad al país y atrae inversores”. Vos respetá a Yupanki…
Dejá que la gente siga cantando: ”Las penas son de nosotros y las vaquitas son ajenas”
Flash 3
Mi sermón comienza así:
Queridos hermanos…
En Haití hubo un cura presidente, un hecho muy extraño, ya que la costumbre dice que los tiranos de uniforme, los asesinos de corbata y los mentirosos profesionales gozan de prioridad absoluta para el cargo. Duró poco. Lo votaron los pobres y lo destituyeron los ricos que enseguida le encontraron pecados imperdonables como el de la desobediencia. Lo acusaron entonces, de enterrar tesoros debajo del piso de su domicilio y de no querer compartirlos. Pidieron ayuda para sacarlo. Los ricos de otros lugares se solidarizaron enviando soldados desde todo el mundo. Armados de guerra corrieron al lugar para terminar con el gobierno del cura presidente. Se restableció el orden. El cura se fue, los pobres ahora son pobrísimos. Una taza de arroz vale menos que una bala, pero los soldados enviados a Haití reparten balas en vez de arroz. Para que a los pobres no se les ocurra traer otro cura presidente.
Destello final
Justo cuando estoy por impulsar transformaciones históricas, anónimos mecanismos aceitados en billetes gringos me despiertan con destitución. Funcionarios del libre mercado se hacen cargo del sillón presidencial. Fuera de imagen hacen guardia marines norteamericanos enviados “preventivamente” a combatir el mosquito trasmisor del dengue hemorrágico con fusiles de asalto.
Las cosas vuelven al lugar donde empiezan
Se restablece la tradición.
Se acabó la sesión de hipnotismo, señor presidente…
Lo que ayer no era, ahora es
Me sacan por una puerta lateral y me envían al pasado justo cuando conjugo el verbo poder.
Nosotros podemos, vosotros podéis… Plural del presente.
El plural escribe historia
Todas las historias
No hay historia en singular.
jaime g