Contraseña: "Con libertad no ofendo ni temo"
2009 10 28
Boleta rosada
A llorar al cuartito
Pensamos… mejor dicho pensé, que todo se decidiría el pasado domingo 25 de octubre. No sólo el futuro gobierno al que tendríamos que elegir de acuerdo a la calidad o cantidad de sus promesas también habría que decidir sobre el derecho al voto de los uruguayos en el exterior… ¿los que se fueron tienen derecho a opinar? Siendo mucho para decidir, a mi juicio no era lo más importante. Bien sabía que eran temas importantes para todos, pero no tan importantes a mi parecer como el referéndum para anular “la ley de caducidad…”
Ese era el quid de la cuestión. Habría que decidir Si o No a la posibilidad de juzgar las fechorías cometidas por los integrantes de la dictadura que usurpó el poder en el año 73. La respuesta fue manipulada hacia el No. ¿Porqué? Porque el Si debería ser activo; en cambio el No, quedaba implícito. El pueblo dijo NO. Mejor dicho los votantes que entendían que la impunidad alienta el delito no alcanzaron la mayoría que la ley decreta como necesaria.
Opción A: Podría interpretarse como un acto de grandeza de los votantes uruguayos. Podría. Y entonces tendríamos que admitir que nada ha cambiado. Generación tras generación seguimos pensando lo mismo. Porque así resulta… A 20 años de distancia hemos realizado el “ballotage”… hemos hecho la misma pregunta y otra vez hemos obtenido la misma respuesta.
Opción B: Podría creerse que un cinismo cómplice se instaló en el paisito. Y tercera posibilidad
Opción C; podría afirmarse que sufrimos de cobardía generalizada y no nos atrevemos a juzgar y mucho menos a condenar las atrocidades cometidas por el aparato militar y sus secuaces civiles.
Me atrevo a asegurar y siento vergüenza de afirmar que esta es probablemente la opción más cercana a la verdad. Ese es mi país. Un país que cree que los conflictos se evitan cerrando los ojos, ejercitando la amnesia y alentando el silencio de la ciudadanía.
Paradójico resulta que a los que humillaron la democracia y no la respetaron cometiendo toda clase de crímenes innombrables por su extensión y bajeza hoy halla que eximirlos no sólo de condena sino también de investigación, respetando las cifras de esa democracia que los militares se encargaron de anular con sus botas.
Otra paradoja no menos agraviante es que los partidos tradicionales que han hecho una campaña electoral basados en un predica de mas seguridad ciudadana, de mas castigo a los delincuentes y en definitiva de mas garrote a los que roban gallinas o zapatillas han incitado al electorado a permanecer en silencio ante esta pregunta, en este plebiscito.
Este es mi país, esto es la democracia, no puedo decir que me alegra el resultado ni a mí, ni al 48 por ciento de los votantes.
Mala suerte. Perdimos y a llorar al cuartito. Pero eso no impedirá que a los criminales les sigamos llamando criminales aunque no se les pueda juzgar. Por último porque creo en la democracia admito sus resultados aunque pienso que la indiferencia y la amnesia ni solas ni combinadas son herramientas adecuadas para construir una sociedad segura y justa.
Jaime G
27 10 09