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La esperanza “invade” terrenos baldíos
En el Montevideo de hoy, entre 170 y 250 familias “okupas” fueron persuadidas por las autoridades a desandar el camino emprendido para acceder a una parcela de 27 x 11m, donde pensaban construir una vivienda. Por sus propios medios y para darles techo a sus hijos. Algo que el gobierno no ha sido capaz de hacer y lo más triste del caso es que además está dispuesto a impedirlo.
Téngase en cuenta que la ocupación de la que hablamos (barrio Nuevo Capra) no se realizó en ningún balneario de lujo reservado para turistas o millonarios, sino en un espacio vacío, en zona rural y sin valor urbanístico o especulativo. El vicepresidente Astori sacó la palangana y se lavó las manos en público manifestando que esto: “no es un problema de gobierno, no se ha tratado en la reunión de ministros y es un asunto que está en manos de la justicia”. Punto
Parafraseando a Ghandy: el Uruguay es suficientemente grande para que alcance para todos pero siempre será demasiado pequeño para las leyes capitalistas. Esta definición tenía vigencia planetaria en siglos anteriores y se refuerza en el presente. No importa que la “ocupación” trate de 6 hectáreas desocupadas e improductivas a dividir entre 250 familias con la intención de levantar un hogar. Pudo ser pero no puede ser. Hay que respetar la propiedad privada.
El mantenimiento de privilegios y derechos propios de la edad media no son temas de discusión en la republica frenteamplista del siglo 21. Todos los “elegibles” dedican sus esfuerzos a defender la propiedad privada “porque si”.
Como se sabe el paisito dispone de tres agrupaciones políticas y todas ellas defienden la propiedad “legal” como principio, sin importarles las necesidades reales de la población y sin considerar si la tal “propiedad” es ociosa, inútil y contraproducente desde el punto de vista social.
De los tres “partidos” que se encargan y turnan en la conducción del país; dos de ellos son dirigidos por millonarios con exactamente la misma orientación sin diferencias de formas, funcionamiento u objetivos. El tercer grupo ahora en el poder está dirigido por restos de la clase media que pudieron sobrevivir a la paliza dictatorial. Antes había dos partidos políticos “hermanos” ahora son tres. Es la única diferencia.
Si habláramos de futbol podríamos entender que el Frente como equipo recién ascendido a primera división como todos los cuadros chicos que vienen del descenso jugara para no descender. Pero no entendemos ni disculpamos que los 90 minutos de cada periodo electoral los juegen con todos los ministros defendiendo el arco. No le han hecho un solo gol al capitalismo en todo el campeonato y ni siquiera han llegado una vez al área enemiga. Salieron con un penal de ventaja (anular la ley de caducidad) y lo patearon deliberadamente “pa las chapas “.
En algo estoy de acuerdo con Larrañaga… al Frente le faltan goleadores.
Dejando de lado la analogía futbolística y pasando a la dolorosa realidad; las cifras difundidas de “okupas invasores”en la zona de Manga pueden corregirse con fracciones decimales lo que no cambiará la esencia de esta “solución popular” al acuciante problema de la vivienda. Una suerte de bomba que ha sido depositada en las puertas del juzgado de turno.
Que nadie lo dude...vendrán mas y mas ocupaciones. Hay miles y miles de familias en la “sala de espera” de los asentamientos. Por ahora, para alegría de los propietarios de predios socialmente improductivos y físicamente abandonados la “justicia” made in Uruguay ha logrado desarmar esta bomba sin derramamiento de sangre.
En este caso (excepcional por la modalidad de la “solución, pero no por las características del problema a solucionar) una de las tantas familias invasoras está compuesta por una señora y sus once hijos y en total los “pioneros” serían unas setecientas personas con una estructura grupal parecida. Necesitaban soluciones y encontraron una sin quitarle el pan a nadie.
Alrededor de 250 familias ocuparon un predio abandonado y arrasado por un incendio. El abandono del lugar es de décadas y el propietario al parecer, podría estar muerto.
Pero semejantes detalles no son importantes para las autoridades. Aunque el dueño esté muerto es el dueño según la interpretación de la ley y tiene más derecho que los vivos… sin importar que los ocupantes sean gente necesitada que está dispuesta a respetar la propiedad privada y legal retribuyendo económicamente por su traspaso. Gente que propone endeudarse pagando un precio de mercado y lo único que piden es la legalización del proceso.
No es necesario recordar que históricamente los procesos fundacionales de cualquier ciudad o pueblo se inician con la ocupación de un espacio vacío por parte de algunas familias que están dispuestas a compartir organizadamente no solamente el lugar sino también el futuro.
"Queremos construir un barrio, somos gente que necesita una vivienda, no queremos quedarnos a prepo, queremos arreglar con el dueño"… ninguno de estos argumentos convenció al juez Miguez que en primera instancia quería mandar a prisión a los ocupantes por el delito de usurpación.
Un comentario firmado por Fabián, publicado en La Republica informaba lo siguiente: Hace 101 años los habitantes de Nico Pérez habitaban en un terreno privado que nos le pertenecía. Su dueño les entabló juicio y estuvieron por ser desalojados. El Poder Ejecutivo con su jefe a la cabeza (el Pepe Batlle) compró el terreno y lo cedió a los vecinos.
El actual presidente no parece estar enterado de este caso. Tampoco ayudó el que muchos de los “okupas” manifestaran haber votado por el Pepe. El Pepe ni apareció ni mandó representante alguno a pesar de la relevancia social del acontecimiento que marca una nueva etapa en la lucha por el derecho a la vivienda.
Por la parte municipal la intendencia de Montevideo también en poder del Frente declaró que el proyecto era inviable porque los costos de saneamiento y tendido de cables para el suministro de energía serían muy altos y por lo demás el terreno no era ¿¿¿fraccionable???. Punto
Luego de idas y venidas al juzgado y ante la amenaza de cárcel, los ocupantes fueron persuadidos a desocupar pacíficamente el predio y devolverlo a la “legalidad” privada. Se logró también un milagro inesperado: Resucitar al dueño “legal”, que reapareció a recuperar la propiedad luego de treinta años de ausencia.
Es de destacar que este caso policial según el gobierno y social según las malas lenguas quedo cerrado de manera que los conceptos de propiedad privada y valor social no sean relacionados. Se sabía que en el siglo 21 estos valores no eran compatibles entre sí.
Y queda bien claro que para los tres “partidos“ que nos representan, en el caso de confrontación entre los dos conceptos, la defensa de la “propiedad privada” goza de prioridad absoluta.
El gobierno ha proclamado tácitamente: No hay más Nico Pérez. Pero la necesidad de los orientales no siempre puede seguir el camino de las leyes.
jaime g